EDITORIAL
La espectacular reacción iraní agrava la crisis del imperialismo
La movilización popular de miles de personas que ocupan las calles del país demuestra claramente lo acertado de la política revolucionaria para derrotar al imperialismo y al sionismo

Tras seis días de guerra, la fuerza de la República Islámica de Irán es cada vez más difícil de ocultar, incluso para la prensa imperialista. La muerte de cientos de soldados estadounidenses en un breve espacio de tiempo solo se ha producido en algunos casos aislados a lo largo de la historia.
Desde que fue atacada, aún con las negociaciones diplomáticas en curso, la República Islámica de Irán reaccionó rápidamente, infligiendo bajas al sionismo y al imperialismo en toda la región.
Destacamos algunas de las acciones militares y otras iniciativas de la reacción iraní:
- Ataques masivos y exitosos contra objetivos en tres de las principales ciudades de Israel (Tel Aviv, Jerusalén y Haifa);
- Cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% de toda la producción mundial de petróleo y gas;
- Intensos bombardeos con misiles contra todas las bases estadounidenses en diversos países de la región que albergan instalaciones militares imperialistas, causando enormes daños e imposibilitando la continuación de las operaciones;
- Ataque al portaaviones USS Abraham Lincoln estacionado en la región del Golfo Pérsico;
- Ataque con dos vehículos aéreos no tripulados (UAV) contra la embajada de Estados Unidos en Riad, que provocó un incendio y grandes daños al edificio;
Un desarrollo impresionante de la acción de Irán ha sido la convulsión social causada en los países afectados por los misiles. Contrariamente a lo que desearía el imperialismo, la revuelta no se produce contra Irán, sino contra los gobiernos vasallos y títeres del imperialismo, que han puesto de manifiesto toda su debilidad al ver destruidas sus bases militares por el régimen revolucionario iraní.
El caso más significativo es el de Baréin, donde el pueblo se ha rebelado contra la dictadura instaurada allí, saliendo a las calles y obligando al Gobierno del país a movilizar su mayor operación de represión desde la Primavera Árabe, cuando Baréin vivió un proceso revolucionario.
También hay informes de ataques con drones a una base estadounidense en el aeropuerto de Bagdad y de solicitudes de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos de misiles interceptores a Estados Unidos, en un intento de defenderse de los ataques con misiles iraníes.
Sin embargo, toda esta enorme y exitosa reacción iraní no es el resultado de una acción improvisada y de última hora, sino que se deriva íntegramente de la lucha decidida del régimen revolucionario desde hace 47 años contra el imperialismo y el sionismo.
En enero, un intento de golpe impulsado por Estados Unidos e «Israel» fue derrotado por una gigantesca movilización popular de masas, cuando miles de iraníes ocuparon las calles del país en apoyo al régimen popular antiimperialista.
Ni siquiera el cobarde asesinato, por parte del imperialismo y el sionismo, de líderes religiosos, políticos y militares iraníes fue capaz de quebrantar la determinación del pueblo de defender la revolución. Al contrario, incluso en medio de la conmoción nacional, lo ocurrido sirvió de combustible para ampliar las acciones militares contra los enemigos.
El levantamiento en la región, que cada vez adquiere más características revolucionarias, reafirma que la acción de las masas tiene el poder de derrotar a cualquier fuerza militar «indestructible».




