Polêmica
Las confusiones académicas en torno al fascismo – parte 1

Boaventura de Sousa Santos escribe un texto en el que relaciona el fascismo y la religión, un enfoque que, en lugar de aclarar la cuestión del fascismo y cómo combatirlo, solo genera confusión

Boaventura de Sousa Santos publicó este lunes (13) en Brasil 247 un artículo titulado «El fascismo del siglo XXI y el Anticristo», un texto que no hace más que sembrar aún más confusión política sobre el significado del fascismo, ya tan bien definido por León Trotski.

Dado que el texto es muy extenso, con más de 19 000 caracteres, a continuación presentamos un resumen:

El artículo de Boaventura de Sousa Santos sostiene que el fascismo no es solo un fenómeno del pasado, sino algo que sigue existiendo y transformándose en el presente. Distingue entre fascismo político (regímenes autoritarios) y fascismo social, que se da dentro de la propia sociedad a través de desigualdades extremas y relaciones de poder opresivas.

Según el autor, el fascismo del siglo XX ya mezclaba política y elementos religiosos, creando una especie de «religión política» basada en el culto al Estado, a la violencia y al líder.

En el mundo actual, este fenómeno evoluciona: el fascismo del siglo XXI combina religión, tecnología y poder económico, volviéndose más radical. Empieza a ver la política como una lucha absoluta entre el Bien y el Mal, eliminando la idea de adversarios y sustituyéndola por enemigos que deben ser destruidos.

El concepto de «Anticristo» se utiliza como símbolo de esta visión apocalíptica: todo lo que representa la democracia, los derechos humanos o los límites al poder económico y tecnológico pasa a ser tratado como un mal que hay que combatir.

Además, el texto afirma que este nuevo fascismo está impulsado por sectores de las élites y reforzado por alianzas entre fundamentalismos religiosos e intereses tecnológicos, defendiendo una sociedad controlada y orientada por una lógica de dominación total.

Por último, el autor advierte de que el crecimiento del fascismo social (desigualdad, exclusión, violencia e inseguridad) crea las condiciones para el surgimiento de regímenes autoritarios, y que corresponde a la democracia impedir ese avance.

Definiciones

Boaventura comienza su texto afirmando que:

Boaventura de Sousa Santos

Sin embargo, esta visión ya había sido refutada por Trotsky en el Programa de Transición, concretamente en el capítulo 16 (El programa de reivindicaciones transitorias en los países fascistas), donde argumenta que:

 Leon Trótski

Aun así, en su texto, Boaventura afirma que le interesa «solo abordar la cuestión de las relaciones entre fascismo y religión». Y que

Boaventura de Sousa Santos

Antes de nada, es necesario recuperar la definición principal de fascismo, la más influyente. Según Trotski, el fascismo no era una aberración ni un accidente histórico, sino una herramienta consciente de la burguesía en momentos de profunda crisis.

En este sentido, el fascismo sería la «última trinchera» del capitalismo, una forma reaccionaria y violenta de dominación de clases. Cuando la democracia burguesa ya no basta para contener el auge revolucionario de las masas, o para suprimir las contradicciones económicas que sacuden el sistema, la burguesía recurre al fascismo para aplastar físicamente al movimiento obrero y así preservar la propiedad privada.

En su texto «El fascismo y el New Deal» (1944), Trotsky describe que

Leon Trótski

En la década de 1930, mientras el New Deal (en EE. UU.) intentaba salvar la democracia capitalista con «migajas» y reformas para apaciguar a los trabajadores (lo cual solo era posible en países ricos como EE. UU.), el fascismo en Alemania e Italia optaba por el método abierto del terror, la destrucción de los sindicatos y la aniquilación de los derechos políticos para imponer la máxima explotación.

Trotski habla también de la manipulación de las masas desesperadas. Explica que, a diferencia de una simple dictadura militar, el fascismo tiene la capacidad de crear un movimiento de masas. Dijo además que el fascismo recluta sus bases entre la pequeña burguesía (comerciantes, empleados, campesinos) arruinada por las crisis económicas y que teme tanto al gran capital como al socialismo. El fascismo canaliza ese miedo y ese odio contra los trabajadores organizados, actuando como un «partido de guerra civil» para la burguesía.

continúa…

PORTUGUÉS: 12/04/2026