MOVIMIENTO INDÍGENA
ATL: movilización contenida, revuelta generalizada
La mayor movilización de indígenas de Brasil pone de manifiesto un enorme descontento con el Gobierno y apunta a una tendencia de lucha

Entre el 6 y el 10 del mes pasado tuvo lugar la 22.ª edición del Acampamento Terra Livre (ATL 2026), una de las mayores movilizaciones, que reúne a miles de indígenas procedentes de todas las regiones del país.
En esta edición participaron miles de indígenas que manifestaron una enorme indignación por el estancamiento de las demarcaciones y de las acciones de infraestructura y actividades económicas dentro de las aldeas. También hubo un enorme descontento con la violencia de los terratenientes, pero principalmente con la ejercida por el Estado, a través de las fuerzas policiales y de operaciones de persecución política, como ocurre con los indígenas pataxós en Bahía.
Una enorme movilización, a pesar de los sabotajes
Un dato importante es que esta enorme movilización se produjo a pesar de todos los sabotajes de las direcciones políticas partidistas de la pequeña burguesía de izquierda (PT, Rede y PSOL) y de la APIB (Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil) —íntimamente ligada al PSOL— para desarticular el movimiento, debido al enorme descontento de los indígenas con respecto al actual gobierno, que prácticamente no ha hecho nada: solo 20 demarcaciones en 4 años y ninguna infraestructura para mejorar la vida de los indígenas.
El sabotaje fue tal que llegaron a difundir que no habría ATL por falta de fondos, pero el evento se celebró gracias a la presión de la base del movimiento indígena.
Ya el día 7, en la primera marcha del ATL hacia la Plaza de los Tres Poderes, quedó patente la revuelta contra las políticas del Gobierno: los indígenas prendieron fuego frente al Congreso Nacional y se enfrentaron a la policía militar del Distrito Federal, a pesar del intento de contención por parte de los organizadores del evento.
El día 9 se organizó otra marcha para presionar y exigir al presidente Lula la aplicación de una política más centrada en las demarcaciones y en la infraestructura de las aldeas y tierras indígenas, con el fin de superar la actual situación de parálisis. Las demarcaciones que se llevan a cabo son insignificantes en comparación con la magnitud del problema, y la política de infraestructura de las aldeas está aún más abandonada.
Como en todos los años anteriores, quedó patente el creciente descontento de la mayoría de las bases de las caravanas que van a Brasilia, principalmente por el uso de la ATL para maniobras electoralistas, como medida de distracción de las direcciones que, en su mayoría, reciben importantes patrocinios de las ONG para realizar propaganda «ambientalista» y de «defensa de la Amazonía», lo que se opone a una verdadera movilización de los indígenas. Y además se aprovechan de los indígenas y de sus luchas como base electoral y masa de maniobra para la defensa de los intereses de sus «señores».
Los organizadores del ATL cumplen con esta agenda, que dista mucho de la lucha de los indígenas, contribuyendo a la desorganización del encuentro, mediante la falta de grandes plenarias centralizadas, una organización burocrática que no escucha las reivindicaciones de la base y la falta de estructura básica para los participantes. Y todo ello a pesar de los millones que circulan en la cúpula de los movimientos, del Ministerio de Pueblos Indígenas, entre otros, lo que refleja esta política de contención del movimiento y de la revuelta.
Por un programa de lucha
Para contrarrestar esta política de las ONG y del imperialismo de contención del movimiento, el Colectivo Terra Vermelha, formado por indígenas y simpatizantes del Partido de la Causa Operaria, distribuyó más de 5.000 panfletos (la única publicación de un colectivo indígena que busca impulsar la lucha), denunciando esta política y presentando una propuesta de lucha, y organizó asambleas para debatir y organizar el movimiento indígena desde la base.
En las próximas ediciones, presentaremos un balance más detallado de esta enorme movilización indígena, que se encontraba en sus momentos finales cuando cerramos esta edición.




