ORIENTE MEDIO
Gobierno sirio toma el control de otra zona controlada por los kurdos
El acuerdo anunciado el 30 de enero de 2026 entre el gobierno interino sirio y las SDF establece el control del gobierno interino sobre el noreste de Siria

El acuerdo anunciado el 30 de enero entre el Gobierno provisional sirio, liderado por Ahmed al-Sharaa, y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés), de mayoría kurda, establece el control del Gobierno provisional sobre el noreste de Siria. La entrada de las fuerzas de Damasco en Hasakah como parte del acuerdo de integración supone una importante derrota estratégica para los kurdos, que controlaban de forma autónoma vastas zonas desde la guerra civil, pero que ahora ven cómo sus estructuras militares y administrativas son absorbidas por el Estado central.
Acuerdo y consecuencias inmediatas
El acuerdo se celebró exactamente el 30 de enero, fecha en la que Damasco y las SDF llegaron a un pacto global mediado indirectamente con el apoyo de Estados Unidos. Incluye un alto el fuego inmediato y la retirada de las fuerzas de las líneas de contacto, la integración gradual de las fuerzas kurdas en la estructura militar y de seguridad siria, la formación de una división militar con tres brigadas de las SDF (más una brigada específica para Kobane/Ain al-Arab, vinculada a la provincia de Alepo controlada por el Gobierno), la entrada de fuerzas del Ministerio del Interior (policía y seguridad interna) en las ciudades clave de Hasakah y Qamishli, históricamente bastiones kurdos, para asumir el control de instituciones estatales como registros civiles, pasaportes y aeropuertos, la integración de las instituciones civiles y administrativas del noreste (educación y servicios locales) al Estado sirio, además de garantías de derechos civiles y educativos para los kurdos y el retorno de los desplazados.
La implementación inicial de este pacto tuvo lugar el lunes (2). Convoyes de las fuerzas de seguridad del Gobierno entraron en Hasakah en coordinación con las SDF, que impusieron un toque de queda. Informes de fuentes como Reuters, Al Jazeera y agencias estatales sirias (SANA) confirman que se trata de una entrada limitada y simbólica al principio, centrada en las instituciones, mientras que las fuerzas kurdas (incluida la Asayish, la policía local kurda) permanecen sobre el terreno durante la transición. Se espera que las fuerzas gubernamentales también entren en Qamishli y en las zonas rurales cercanas a Kobane.
Este movimiento se produjo tras semanas de intensos combates en enero de 2026, cuando el ejército sirio avanzó rápidamente y capturó alrededor del 80 % de los territorios anteriormente controlados por las SDF (incluidas zonas árabes en Deir ez-Zor, Raqqa y partes de Hasakah). Las SDF se retiraron a enclaves kurdos más compactos, lo que obligó a negociar bajo presión.
Una derrota estratégica para los kurdos y para el imperialismo
Aunque el acuerdo preserva cierta continuidad institucional (como las brigadas dedicadas), marca el fin efectivo de la autonomía de facto que los kurdos mantenían desde 2012 en el noreste de Siria (región de Rojava). Las SDF, apoyadas por Estados Unidos, pierden el control sobre los campos de petróleo y gas, los puestos fronterizos internacionales y los campos de detención de combatientes y familiares del ISIS (cuya gestión se está transfiriendo al gobierno central, aún con presencia militar estadounidense).
No se trata de una disolución total e inmediata de las organizaciones kurdas, las brigadas integradas en las SDF mantienen cierta identidad inicial, sino de una absorción gradual que las subordina al mando central de Damasco. Los analistas señalan que el Gobierno sirio gana autoridad para vetar nombramientos y desplazar unidades, lo que diluye la independencia kurda a largo plazo. Líderes kurdos, como Mazloum Abdi (comandante de las SDF), describieron la entrada de las fuerzas estatales como «simbólica» y afirmaron que no se establecerán bases permanentes de Damasco en zonas de mayoría kurda, pero el equilibrio de poder se inclina claramente hacia el gobierno central.
La pérdida de autonomía kurda reduce la capacidad de Estados Unidos para utilizar a los kurdos como elemento de presión contra Turquía (que ve a las SDF como una extensión del PKK) y el propio Gobierno sirio. Ankara, históricamente hostil a los kurdos sirios, observa con satisfacción el debilitamiento de las SDF, aunque lo vigila de cerca para evitar que esto fortalezca excesivamente a Damasco.
Inicio del proceso de reunificación siria
El acuerdo es un paso hacia la reunificación territorial tras 14 años de guerra civil y fragmentación. El gobierno interino de al-Sharaa gana legitimidad al restaurar la autoridad estatal en el noreste, rico en recursos, mientras que los kurdos evitan un enfrentamiento total que podría ser devastador.
La implementación será la prueba decisiva: si se produce una violación del alto el fuego o resistencia local, las tensiones podrían resurgir. Por ahora, el movimiento en Hasakah indica que el proceso avanza, lo que marca el declive de la era de autonomía kurda bajo la influencia de EE. UU. en Siria.




