BRASIL
Lula necesita enviar petróleo a Cuba
Discutir si ayudará o no ya no es suficiente. Hay que actuar de inmediato

La prensa burguesa ha informado en los últimos días que el gobierno de Lula estaría «evaluando» el envío de ayuda humanitaria a Cuba, país que enfrenta un agravamiento dramático de su ya conocida crisis energética. Según la información divulgada, hay reuniones en Brasilia y estudios sobre el envío de alimentos y medicamentos. Es positivo que el tema esté en discusión. Sin embargo, a estas alturas, debatir si va a ayudar o no ya no es suficiente. Hay que actuar de inmediato.
Cuba atraviesa una situación de extrema gravedad. El endurecimiento de las medidas de Estados Unidos profundiza el bloqueo criminal que desde hace décadas asfixia a la isla. La amenaza de sanciones contra los países que comercian petróleo con Cuba y la interrupción del envío de petróleo venezolano han agravado la crisis energética, afectando a hospitales, transporte, escuelas, turismo y producción de alimentos. La escasez de combustible ya ha provocado la cancelación de eventos, la restricción de vuelos y la alteración del funcionamiento de servicios básicos.
Que un país del tamaño y el poderío de Estados Unidos estrangule a una pequeña isla caribeña que, además, no tiene producción propia de petróleo, es una cobardía que pone de manifiesto el carácter imperialista de la política estadounidense hacia el continente.
En este contexto, el Gobierno brasileño está estudiando el envío de medicamentos y alimentos, con la participación de la Agencia Brasileña de Cooperación y los Ministerios de Salud y Desarrollo Agrario. Se está evaluando incluso la posibilidad de enviar la ayuda por vía aérea desde la región norte de Brasil, para evitar problemas de abastecimiento en la propia isla. Mientras tanto, México ya ha enviado cientos de toneladas de alimentos y leche en polvo, incluso bajo la presión directa de los estadounidenses.
Brasil no puede limitarse a observar. Cuba es uno de los principales puntos de apoyo de la lucha antiimperialista en América Latina. Su caída representaría un desastre político para toda la izquierda mundial. Sería una victoria estratégica del imperialismo estadounidense y un duro golpe para la resistencia de los pueblos latinoamericanos.
Además, hay un elemento de solidaridad histórica que no se puede ignorar. A pesar de enfrentarse a enormes dificultades, Cuba siempre ha estado del lado de los pueblos oprimidos. En Brasil, fue fundamental en el programa Mais Médicos, enviando profesionales para atender a millones de brasileños en las regiones más pobres y abandonadas por el propio Estado brasileño. Un país pequeño, con escasos recursos y bajo bloqueo, demostró en la práctica lo que significa la solidaridad entre los pueblos.
Para Lula, la cuestión también es política. Cuba es un aliado estratégico en la lucha contra el imperialismo y en la defensa de la soberanía latinoamericana. Perder a este aliado significaría aislar aún más a los gobiernos que buscan algún margen de independencia frente a Estados Unidos.
Brasil tiene las condiciones políticas, económicas y logísticas para prestar ayuda inmediata. Más que evaluar, hay que decidir. Más que estudiar alternativas, hay que implementarlas. Lula debe actuar ya.




