HISTORIA
Caracazo: la revuelta popular que abrió el camino a la Revolución Bolivariana

Hace 37 años, el 27 de febrero de 1989, Venezuela vivió uno de los episodios más impactantes de su historia reciente: el Caracazo

El Partido de la Causa Operaria (PCO), a través de la Universidad Marxista, promoverá en marzo el curso «La historia de la Revolución Bolivariana», impartido por Henrique Simonard, miembro de la Dirección Nacional del PCO. El curso, que comenzará a finales de marzo de 2026 (presencial en São Paulo o a distancia, con un precio de 50 euros), ofrece un análisis marxista de las raíces del chavismo, los logros de la Revolución Bolivariana, la resistencia al imperialismo y las lecciones para el movimiento obrero en América Latina. Para comprender mejor este proceso histórico y sus implicaciones actuales, vale la pena volver al hito que le abrió el camino: el Caracazo.

Hace 37 años, el 27 de febrero de 1989, Venezuela vivió uno de los episodios más marcantes de su historia reciente: el Caracazo. Una explosión popular espontánea contra el paquete neoliberal impuesto por el presidente Carlos Andrés Pérez sacudió al país. El «Gran Viraje» incluía la devaluación de la moneda, un aumento drástico de los precios de la gasolina (más del 100 %), el aumento de las tarifas de transporte y recortes en los subsidios, en medio de una crisis económica agravada por la caída del precio del petróleo y la deuda externa.

Lo que comenzó como protestas contra el aumento de las tarifas en Guarenas, rápidamente se convirtió en una revuelta masiva en los suburbios y favelas de Caracas y otras ciudades. Miles de trabajadores, estudiantes y residentes pobres salieron a las calles, levantaron barricadas, saquearon supermercados en busca de alimentos y expresaron la furia acumulada contra la miseria y la desconfianza en el sistema electoral. La movilización fue profunda y amplia, involucrando a amplios sectores populares que, durante décadas, sufrieron la política de genocidio económico impuesta por una dictadura neoliberal manifestada a través del sistema político bipartidista del Pacto de Punto Fijo.

La respuesta del gobierno fue brutal: se decretó el estado de emergencia, se impuso el toque de queda y se movilizaron las Fuerzas Armadas. La represión causó miles de muertos. Las cifras oficiales apuntan a 276, pero estimaciones de otras fuentes, incluso de organizaciones vinculadas al imperialismo, que apoyaban la dictadura venezolana de Carlos Andrés Pérez, como Amnistía Internacional, hablan de hasta 3.000 asesinados, con ejecuciones sumarias, torturas y desapariciones. La masacre puso de manifiesto tanto la fragilidad económica del modelo neoliberal como el carácter autoritario del régimen político venezolano. La situación llevó a la clase obrera a romper el pacto de alternancia en el poder de Punto Fijo y generó una movilización política de tipo revolucionario.

A diferencia de otros países de América Latina, donde las movilizaciones populares contra los ajustes neoliberales fueron reprimidas sin alterar profundamente las estructuras económicas y estatales, en Venezuela el Caracazo tuvo un impacto transformador. Hugo Chávez, entonces teniente coronel, reconoció el evento como el punto de partida de la Revolución Bolivariana. Inspirado en el legado de Simón Bolívar, Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez, Chávez fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 y, tras el intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, pasó a la vía electoral, ganando en 1998.

La profundidad de la movilización popular en el Caracazo permitió que el chavismo, al llegar al poder en 1999, llevara a cabo profundas reformas en el Estado venezolano. Esto incluyó la estatización de PDVSA, programas sociales masivos de vivienda (Gran Misión Vivienda Venezuela), salud (Barrio Adentro) y educación (Misiones), la diversificación económica, la integración latinoamericana a través del Alba y, especialmente, la reestructuración y el fortalecimiento nacionalista de las Fuerzas Armadas, que resistieron el golpe de 2002 y se alinearon con el proceso revolucionario.

Esta solidez institucional y militar dio una estabilidad mucho mayor a los gobiernos progresistas y de izquierda en América del Sur, ya que la movilización puso bajo presión a la burguesía de todo el continente sudamericano. Los países gobernados por la izquierda en América del Sur, como Brasil con Lula y Dilma, Paraguay con Fernando Lugo, Argentina con los Kirchner, Bolivia con Evo Morales, experimentaron avances sociales y un período de estabilidad, seguido de inestabilidad y golpes de Estado cuando no lograron reformas equivalentes a las venezolanas en el aparato estatal y las fuerzas armadas. La experiencia venezolana demuestra cómo una movilización popular puede allanar el camino para transformaciones duraderas, resistiendo las presiones imperialistas, las sanciones y el sabotaje.

Para comprender este proceso histórico, sus lecciones para la lucha revolucionaria en América Latina y el deber de defender la Venezuela bolivariana contra la agresión imperialista, el Partido de la Causa Operaria (PCO), en colaboración con la Universidad Marxista, promueve el curso «La historia de la Revolución Bolivariana». El curso comienza a finales de marzo de 2026. Para más información e inscripciones, visite el sitio web de la Universidad Marxista o póngase en contacto con el +55(11) 99741-0436.

PORTUGUÉS: 04/02/2026