SUDAMÉRICA
Ecuador inicia una operación militar con el ejército de EE. UU.
Con el pretexto de combatir el narcotráfico, el Gobierno de Daniel Noboa ha iniciado una operación de dos semanas con apoyo estadounidense

El Gobierno de Ecuador inició la noche del domingo (15) una operación de 15 días en cuatro provincias del país, con la participación de las Fuerzas Armadas y la policía, y el apoyo directo de Estados Unidos. Presentada oficialmente como una ofensiva contra el narcotráfico, la medida se prolongará hasta el 31 de marzo e impone un toque de queda entre las 23:00 y las 05:00 en las provincias de Guayas, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas y El Oro.
El pasado martes (11), el ministro del Interior, John Reimberg, anunció una «ofensiva muy fuerte», llevada a cabo con el «asesoramiento» de Estados Unidos. Según el Gobierno, 75 000 militares y policías participan en las operaciones, acompañados de vehículos blindados, motocicletas y helicópteros.
El Gobierno ecuatoriano ha mantenido en secreto los detalles de la misión y no ha aclarado si habrá presencia formal de tropas estadounidenses en territorio nacional. Aun así, ya se sabe que, desde hace meses, fuerzas especiales de Estados Unidos colaboran con los comandos ecuatorianos en materia de entrenamiento, inteligencia y financiación, lo que pone de manifiesto la profundización de la injerencia imperialista en el país.
La operación fue acompañada de un toque de queda y de la instalación de puestos de control. Durante este periodo, solo podrán circular los viajeros con billete de avión, además de los trabajadores sanitarios y de los servicios de emergencia. Reimberg pidió a la población que permanezca en casa y advirtió de que el incumplimiento de la medida podría acarrear penas de hasta tres años de prisión.
La justificación oficial es el avance del narcotráfico y la violencia. Aunque Ecuador no produce cocaína, el país se habría convertido en uno de los principales puntos de salida de la droga enviada a Estados Unidos. Situado entre Colombia y Perú, el territorio ecuatoriano ha sufrido un fuerte agravamiento de la crisis de seguridad en los últimos años. Según el Observatorio del Crimen Organizado, la tasa de homicidios alcanzó los 52 por cada 100 000 habitantes, una de las más altas de América Latina. El Gobierno, sin embargo, utiliza esta situación como pretexto para aumentar su sumisión a EE. UU.
La medida ya está causando preocupación entre los trabajadores y los pequeños comerciantes. Periodistas, transportistas, propietarios de restaurantes, bares y otros trabajadores del turno de noche han señalado los perjuicios causados por el toque de queda. La panadera Martha Ladines, de 28 años, afirmó a la AFP que no podrá comenzar su jornada a la hora habitual y que le descontarán el salario. «Nos han dicho que esas horas no se recuperarán porque hay turnos de otros compañeros, y nos las descontarán del salario», declaró. El guardia de seguridad Luis Villacís, de 58 años, dijo que la medida «será dura para muchos por el trabajo», aunque expresó su esperanza de que la operación reduzca la inseguridad.
Ecuador pasó a formar parte de la alianza de 17 países creada por Donald Trump bajo el nombre de «Escudo de las Américas», anunciada a principios de mes en Miami. El bloque reúne a gobiernos dispuestos a apoyar la ofensiva estadounidense para ampliar su influencia sobre América Latina.
La semana pasada, el ejército ecuatoriano ya había bombardeado, con el apoyo de Estados Unidos, un campamento de los Comandos de la Frontera, un grupo disidente de las FARC que opera en la frontera entre Ecuador y Colombia. Al mismo tiempo, organizaciones de derechos humanos vienen denunciando los abusos cometidos por las fuerzas represivas durante los sucesivos estados de excepción decretados por Noboa desde que llegó al poder, en noviembre de 2023.
La nueva operación también pone de manifiesto el choque entre la política del Gobierno y la propia población. En un referéndum promovido por Noboa, el pueblo ecuatoriano votó en contra del regreso de bases militares extranjeras al país. A pesar de ello, el Gobierno sigue profundizando la colaboración militar con EE. UU. Estados Unidos ya mantuvo durante una década una base aérea en Manta, un importante punto de la costa ecuatoriana.




