EL SALVADOR
La dictadura de Nayib Bukele

El país es el modelo de dictadura que la burguesía quiere para otros países latinoamericanos

PORTUGUÉS: 23/07/2025

El gobierno de Nayib Bukele en El Salvador se ha consolidado como una de las dictaduras más fascistas de América Latina, caracterizada por el control absoluto de los poderes del Estado, la represión sistemática de la prensa y la persecución política. Desde 2019, cuando Bukele asumió la presidencia con una amplia victoria electoral. En 2024, una reforma constitucional aprobó la reelección indefinida, permitiendo a Bukele mantener el control sin límites legales claros. Este autoritarismo se materializa en violaciones de derechos humanos, espionaje ilegal a periodistas -como reveló el caso de los reporteros de El Faro, obligados a exiliarse tras las acusaciones de espionaje con el malware Pegasus- y detenciones masivas en respuesta al conflicto con bandas criminales, sin garantizar el derecho al debido proceso legal.

Bukele mantiene relaciones ambiguas con las bandas, habiendo negociado acuerdos que han dado resultados inmediatos en la reducción de homicidios. La respuesta del régimen a la ruptura de estos pactos fue establecer un estado de excepción con encarcelamiento masivo -alrededor del 2,6% de la población reclusa, una de las tasas más altas del planeta- y centenares de muertes bajo custodia estatal, instaurando un sistema penitenciario punitivo con características similares a la tortura. La represión va más allá de la lucha contra la delincuencia, atacando cualquier forma de disidencia, incluida la oposición política, los activistas de derechos humanos y la sociedad civil organizada. Muchas de estas personas se vieron obligadas a exiliarse.

Sin embargo, la represión estatal aplicada por Bukele no resuelve las causas profundas de la delincuencia en El Salvador, que son esencialmente sociales y económicas. La violencia y el crimen organizado son síntomas de la desigualdad estructural, el desempleo, la pobreza y la falta de oportunidades, problemas que el sistema capitalista mantiene y exacerba.